Hoy, cuadragésimo octavo día de trabajo, a Iñigo le ha dado un bajón de tensión.
A primera hora, Iñigo no se encontraba muy bien y una de las veces que se ha levantado de su sitio, le ha dado un pequeño bajón de tensión. Viendo que se encontraba bastante débil, desde la oficina han avisado a una ambulancia para saber si hacía falta llevarle a un hospital o no; después de que los de la ambulancia le han echado un vistazo, han dicho que no estaba muy grave y que, seguramente se podía recuperar guardando reposo en cama.
A primera hora, Iñigo no se encontraba muy bien y una de las veces que se ha levantado de su sitio, le ha dado un pequeño bajón de tensión. Viendo que se encontraba bastante débil, desde la oficina han avisado a una ambulancia para saber si hacía falta llevarle a un hospital o no; después de que los de la ambulancia le han echado un vistazo, han dicho que no estaba muy grave y que, seguramente se podía recuperar guardando reposo en cama.
Sabiendo cuál era el parte médico, Chris le ha llevado a
casa en coche y en la oficina se ha respirado con alivio al saber que
no era demasiado grave. Por lo demás, yo he estado con unos cuantos
documentos de Articulate y Sophie me ha comentado que esta semana
tendrían otra reunión con unos clientes interesados en Tugaru y que,
seguramente, no haya cambio de planes con respecto a mis tareas esta
semana.
He estado con los documentos de Articulate hasta que ha llegado
la hora de marchar, hora en la que nos hemos despedido de nuestros
compañeros de trabajo y hemos dado por finalizada la jornada laboral.


¡Vaya, Gonzalo! sí que ha sido especial el día de hoy. Espero que Íñigo se recupere completamente. Envíale saludos y que todo vaya bien.
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